Si la Legislatura de la provincia de Buenos Aires no revierte la prohibición de las reelecciones indefinidas para intendentes, el peronismo afrontará en 2027 un recambio inédito en varios de los municipios bonaerenses que constituyen el corazón de su fortaleza electoral.

La Matanza, Quilmes, Almirante Brown, Merlo, Moreno, Florencio Varela, Tigre, Morón, Avellaneda, José C. Paz, Esteban Echeverría y Escobar integran el lote de los puntos más densamente poblados, calientes y determinantes que, salvo un cambio en las reglas de juego que aún son objeto de negociaciones, deberán entrar “en sucesión”.

En distritos moldeados en torno a la concentración del poder, la sucesión ya pone en carrera a familiares, delfines políticos y dirigentes históricos, mientras varios intendentes se instalan en la competencia por la gobernación. Las herencias municipales abren grietas dentro de los oficialismos locales y alimentan la ofensiva de otras vertientes peronistas, mientras fuerzas externas buscan capitalizar los posibles fines de ciclo.