Años más tarde, las mujeres famosas siguen siendo un blanco habitual de estos contenidos. Por ejemplo, un vídeo que mostraba a Lauren Sánchez, la presentadora de noticias y pareja del fundador de Amazon, Jeff Bezos, quitándose la camiseta para quedar en sujetador durante la investidura de Donald Trump, se volvió viral en Twitter (ahora X) antes de ser limitado por incumplir las normas de X, pero siguió circulando a través de otro tuit con 10 millones de visualizaciones.

La cantante estadounidense Taylor Swift también es un ejemplo de esto. En enero de 2024, imágenes sexualmente explícitas creadas con IA de la artista circularon en X. Una de las publicaciones (de un usuario verificado) llegó a tener 45 millones de visualizaciones, 24.000 republicaciones y cientos de miles de usuarios guardaron el tuit, antes de que se suspendiera la cuenta 17 horas más tarde por, según publicó X, incumplir la prohibición de “publicar imágenes de desnudez no consensuada”. El contenido sexual consentido sí está permitido en la red social.

Ese mismo año, en marzo, Forbes detectó que en eBay, la web de comercio electrónico, se vendían miles de imágenes pornográficas “generadas con IA y retocadas con Photoshop de al menos 40 celebridades, entre ellas Margot Robbie, Selena Gómez y Jenna Ortega”.