Los fiscales generales de ocho estados de Estados Unidos (Iowa, Kansas, Nebraska, Virginia Occidental, Arkansas, Arizona, Idaho y Montana) han anunciado demandas contra OpenAI, cada uno en un tribunal de su estado, acusándola de presentar ChatGPT como un producto seguro cuando, según sostienen, pone en riesgo a menores y adultos. Lo recogen Engadget e Iowa Capital Dispatch, y los escritos de Iowa, Nebraska y Arkansas están fechados el 14 de octubre.
La mayor parte del caso es protección al consumidor. Pero una de ellas, la de Arkansas, va mucho más allá: pide al juez que impida a OpenAI crear modelos capaces de mejorarse a sí mismos de forma recursiva. Es una petición muy poco habitual en una demanda estatal, y conviene no generalizarla: no la hacen los ocho.
De publicidad engañosa y de diseñar un producto peligroso, sobre todo para adolescentes. La demanda de Iowa, de unas 90 páginas y presentada en el tribunal del condado de Polk, se apoya en la ley de fraude al consumidor del estado con dos cargos: prácticas desleales y engañosas en el marketing y el diseño de ChatGPT, y en las pruebas de agentes de IA autónomos.
La fiscal general de Arizona va por una línea parecida. Según su nota oficial, la demanda sostiene que ChatGPT se diseñó para ser «extraordinariamente complaciente» y «excepcionalmente adulador» y que fomenta un uso compulsivo entre menores. Según Fox10, también le reprocha mantener una clasificación de 13 años o más en la App Store sin verificar la edad.

