El Gobierno se enfrentó este jueves a la quinta marcha federal universitaria, que reunió a una multitud frente al Congreso. Pero, a diferencia de las oportunidades anteriores, terminó con incidentes.
En la Casa Rosada buscaron ligar el reclamo de las universidades -que demandan a la administración libertaria que cumpla la ley de financiamiento educativo- a una movida orquestada por la oposición. En ese tren, culparon a grupos violentos por los desmanes que se desataron frente al Palacio Legislativo.
La situación se descontroló cuando todavía no había terminado el acto central, donde confluían alumnos, docentes, sindicatos y organizaciones. En tándem, cerca de la valla que protegía el Congreso, personas con el rostro tapado y mochilas rompían bancos y tiraban piedras.
“Es un acto opositor”, plantearon fuentes del Ejecutivo respecto de la marcha y el acto central. “Se politizó demasiado”, agregaron.

