“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”. Así festejó el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el fracaso de la sesión opositora que buscaba derogar el mega DNU 70/23. El posteo fue replicado por el propio Javier Milei y dejó entrever la importancia que el Gobierno le había dado a la misión de sabotear el quórum.

Los movimientos de los libertarios en la previa de la sesión fueron explícitos y apuntaron directamente a los bloques que responden a gobernadores aliados, que suelen funcionar como el fiel de la balanza. El miércoles, apenas 24 horas antes de la sesión, los libertarios accedieron a incluir límites a la venta de tierras en su propio proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

La maniobra representó un giro de 180 grados, ya que cuando ese mismo proyecto se trató en el Senado los libertarios habían intentado eliminar todos los límites a la venta de tierras a extranjeros pero tuvieron que retirar el capítulo por el rechazo social. Incluso se produjo una situación paradójica que fue señalada con ironía por la oposición: LLA, el PRO y la UCR firmaron un dictamen que restituye la ley de tierras kirchnerista de 2011.