La aparición de oxígeno podría haber sido un visto y no visto, pero no fue así. Ocurrió algo que hizo que ese gas se mantuviese, permitiendo que la vida compleja avanzase más y más hasta llegar a nuestros días. El mecanismo que favoreció todo esto ha sido un misterio durante mucho tiempo, pero ahora podríamos tener la respuesta que buscábamos, gracias al estudio publicado a partir del análisis de unas rocas en Sudáfrica.
El reciclaje que hizo proliferar la vida. Tras la Gran Oxidación, muchos de los sulfuros que se encontraban en los continentes se combinaron con oxígeno, para dar lugar a otras moléculas conocidas como sulfatos. Estos, a su vez, fueron arrastrados hasta el mar, donde pusieron a trabajar a las bacterias sulfatorreductoras, unos microorganismos que descomponen la materia orgánica, extrayéndole electrones que luego van a parar a los sulfatos. Sin esos sulfatos, no pueden trabajar adecuadamente. Por eso, proliferaron muchísimo, descomponiendo una gran cantidad de la materia orgánica que se depositaba en el mar. Dicha descomposición liberó mucho fósforo, un nutriente que permitió que proliferasen aún más seres vivos en los océanos.

