Javier Milei volvió a aterrizar en Estados Unidos este miércoles, en su quinta visita del año y la vigésima desde su llegada a la Casa Rosada. Esta vez, el libertario llegó a Washington para una estadía de apenas 36 horas, con una agenda que combina reuniones empresariales, discursos y dos premiaciones. El viaje tiene, sin embargo, un trasfondo político difícil de disimular: ocurre en plena recta final de la campaña legislativa estadounidense, cuando Donald Trump enfrenta una elección decisiva para conservar el control del Congreso. No está previsto que ambos se encuentren.
La visita coincide con un momento delicado para la administración republicana. A menos de tres semanas de las elecciones del 3 de noviembre, Trump concentra sus esfuerzos en movilizar al electorado frente al malestar por el costo de vida y las dificultades económicas. Milei, que nunca ocultó su identificación política con el mandatario estadounidense, llega en ese contexto con una agenda que puede interpretarse como un nuevo gesto de respaldo al republicano, aunque sin una actividad conjunta que permita exhibir públicamente esa sintonía.

