Por supuesto, esta película de terror biológico, además, tiene mucho de ciencia ficción. En especial, al reinterpretar de manera magistral el relato original del escritor George Langelaan, que cuenta la historia de un científico arrogante y su terrorífico destino. A saber: que después de un experimento fallido, su cuerpo termine convertido en el de una mosca. Pero además, la cinta toma mucho de la posterior adaptación cinematográfica clásica estrenada en el año 1958. Por lo que Cronenberg toma los puntos más fuertes de ambas historias para mezclarlas en un mismo escenario. El de la destrucción del cuerpo y un tipo de body horror que todavía resulta aterrador por su repulsivo realismo.
Por lo que el director transforma una simple premisa de serie B en una perturbadora vuelta de tuerca sobre la bioética, el mal y la violencia. Para eso, la trama sigue al brillante pero socialmente aislado científico Seth Brundle (un jovencísimo Jeff Goldblum). Este es un genio taciturno que termina por dar con el secreto de la teletransportación. Todo, al inventar dos cabinas tecnológicamente avanzadas de teletransportación llamadas telepodos.
El miedo y la arrogancia científica en un mismo escenario en ‘La mosca’

