Hace unas semanas finalmente pude actualizar mi conexión a internet de cable coaxil a fibra óptica, lo que implicó pasar de unos 100 MB a 300 MB de ancho de banda, y también cambiar toda la conectividad de mi casa: reemplazar el vetusto módem Sagencom por uno Nokia con Wi-Fi 6, y jubilar un fiel extensor Devolo (Powerline) por otra cosa que me permitiera llevar la conectividad Wi-Fi a una habitación que por su ubicación tiene mala recepción para la señal directa del router, y requiere un extensor o algo similar.

Una opción era ir por algún sistema Mesh, como el que vende Personal para sus redes (y es compatible con el router Nokia), o de alguna otra marca; hay miles, y lo que arman es una red Wi-Fi hogareña en la que todas las antenas de la red (pueden ser múltiples) se comportan de cara al usuario como una sola; idealmente generan un vínculo inalámbrico entre las antenas en una frecuencia diferente a la estándar del Wi-Fi (que es de 2,4 o 5 GHz), lo que se conoce como backhaul, y preservan el ancho de banda original (el que llega al router; es casi como si estuviéramos conectados a él). En algunos casos requiere comprar dos aparatos: el que va al router conectado por cable (y sirve de antena) y al menos una segunda antena para ampliar la cobertura. Es muy común que se vendan en packs de 2 o 3 antenas.