Qué ha pasado. Todo se destapó este pasado 13 de octubre cuando el Departamento de Justicia de EEUU hizo público que un hombre llamado Abdulrahman Alfozan, ingeniero saudí de 35 años y trabajador de OpenAI desde julio de 2025 en el equipo de producto, había sido detenido unos días antes. Esto no pilló por sorpresa a la compañía, ya que en un barrido de seguridad unos días antes había encontrado un dispositivo de grabación en el puerto USB de un televisor ubicado en una sala de reuniones ejecutivas.
Sospechando de Alfozan, que no tenía autorización para entrar a esa sala, fueron limitando sus accesos a sistemas y habitaciones poco a poco, hasta suspenderlo totalmente antes de la detención. Y si sospechaban de él es porque las cámaras alrededor de la sala lo identificaron varias veces a lo largo de septiembre rondando la puerta y mirando a través del cristal la parte trasera del televisor en el que se instaló el dispositivo. En la foto de Reuters se ve claramente.
También ayudó que un miembro del equipo de seguridad encontrara una bolsa personal que el propio Alfozan había dejado en otra en la que había un segundo dispositivo. No era 007, vaya.

