La amenaza ya tiene nombre. En el centro de esta historia está Sindlhauser Materials GmbH, una pequeña empresa alemana que forma parte de la cadena de suministro de ASML, el fabricante neerlandés de equipos de litografía para producir chips. Las restricciones comerciales de China comprometen su abastecimiento de materiales y amenazan su supervivencia, según informó Bloomberg. El medio, que cita a personas familiarizadas con las conversaciones, señala que Bruselas negocia con Pekín una posible solución.
Todo comenzó con Rusia. Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, tenemos que retroceder al 23 de julio de 2026. Aquel día, la Unión Europea aprobó su vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia, que incluyó restricciones a 14 empresas establecidas en China, cuatro de ellas en Hong Kong, por su presunto apoyo al complejo militar ruso o por facilitar la elusión de las sanciones europeas. La respuesta de Pekín llegó al día siguiente: incorporó a otras 14 entidades europeas a su lista de control de exportaciones, incluida Sindlhauser. Así, una disputa relacionada con la guerra de Ucrania terminó alcanzando a un proveedor de la industria de los semiconductores.

