¿Qué ha pasado? Como probablemente sabes a estas alturas, en la tarde del pasado 12 de octubre, día de vuelta del puente de la Hispanidad, la línea Madrid-Barcelona colapsó. A la altura de Ricla (Zaragoza), un AVE salió ardiendo, provocando el paro inmediato de los trenes.

Aunque Renfe ha señalado que la evacuación de los pasajeros se ha producido con normalidad y sin lamentar heridos, el impacto del tren incendiado dejó a casi 20.000 personas tiradas esa tarde. Finalmente, algunos trenes retomaron la actividad ya por la noche pero miles de personas de Ouigo, Iryo y Renfe se encontraron desperdigadas por estaciones de la línea sin alternativa disponible.

¿Qué se hace ahora? De momento, con el visto bueno de Adif, lo que se ha decidido es pasar los trenes por la vía anexa, la de sentido contrario al tren incendiado. Eso tiene un problema fundamental: los trenes tienen que dejarse paso unos a otros.

En un primer momento, la velocidad de paso en este tramo se limitó a 80 km/h, añadiendo por tanto más minutos a una línea en la que no se ha vuelto a circular a tanta velocidad como se hacía antes del accidente de Adamuz (Córdoba). La última noticia en este sentido es que Adif ha dado el visto bueno para aumentar la velocidad hasta los 160 km/h. El tramo convertido ahora paso de los dos sentidos con una sola vía tiene una extensión de entre 20 y 25 kilómetros, explican en La Vanguardia.