Lo ha hecho con los primeros equipos basados en estos SoC, que desafían el statu quo del segmento y lo hacen además con una propuesta de lo más completa. Lo hemos podido comprobar de primera mano estos días, porque hemos tenido la oportunidad de sacar mucho jugo al ASUS ProArt P16, uno de los primeros equipos basados en esta plataforma de Nvidia.
ARM como nunca habíamos visto a ARM en Windows
Nvidia llevaba años mirando de reojo el mercado de los PCs y portátiles con una ambición renovada. no le bastaba con suministrar las tarjetas gráficas que durante años han conquistado el mercado gaming: quería algo más. Quería ofrecer su propio SoC para iniciar una nueva era de portátiles Windows basados en sus chips con arquitectura ARM.
No es el primero en intentarlo —hola, Qualcomm—, pero sí el que desde luego abarca esta tarea con un objetivo claro: mientras que anteriores intentos parecían tratar de convencernos de la validez de la arquitectura ARM por su eficiencia y su rendimiento por vatio, aquí Nvidia no se anda con chiquitas: estos chips son relativamente eficientes, sí, pero destacan sobre todo por su potencia.

