La familia de del Toro, juntando todo lo que tenían, llegaban a los 100.000 dólares, una cifra que a los secuestradores no gustó en absoluto, como ha explicado el director en Armchair Expert. "La primera llamada telefónica es 'Queremos tres millones en tres días o cinco millones en cinco días, o le cortamos la cabeza'. Y en el primer tercio del secuestro me escondo en un armario, me tapo los oídos, no puedo oír mientras hablan". Por suerte, al final del secuestro fue capaz de negociar.
La tensión fue tal que el propio James Cameron, al que del Toro califica como "su hermano", ayudó a la familia contratando al negociador, un agente inglés que había trabajado para el Servicio Secreto. Aunque, eso sí, lo que quería era entrar con todo en una operación de rescate: "Lo meteré en una jaula en un helicóptero. Iré, entraré con los Navy Seal". Sin embargo, tratando de poner un poco de cordura, del Toro acabó respondiéndole con serenidad: "Aunque estábamos en medio de una tragedia, le dije: 'Mira, no quiero que lo resuelvas tú. Tenemos que resolverlo nosotros'".

