Science Corp ha comunicado el primer caso de un paciente con la enfermedad de Stargardt que usa su implante retinal PRIMA: un hombre implantado en mayo en el Sydney Eye Hospital, en Australia, que reconoció una letra en su primera sesión de rehabilitación y leyó una palabra en la segunda. Lo publicó la empresa el 13 de octubre en su web.

Es un solo paciente, no los resultados de un ensayo: según la empresa, su primer paciente con Stargardt. Y llega con un implante que ya ha mostrado buenos resultados en otra enfermedad.

PRIMA es un implante subretiniano: un chip de 2 × 2 milímetros y 30 micras de grosor que se coloca bajo la retina, en el lugar de los fotorreceptores perdidos. Tiene 378 píxeles fotovoltaicos de 100 micras que convierten luz en señal eléctrica, que recogen las células de la retina que siguen vivas, según Retinal Physician y la propia empresa.

El paciente lleva unas gafas con cámara que proyectan luz infrarroja de 880 nanómetros sobre el chip y permiten ampliar la imagen entre 1 y 12 veces. Science Corp adquirió esta tecnología a la francesa Pixium Vision.