Un experimento con un resultado inesperado. Eso es precisamente lo que ocurrió durante una tarea de entrenamiento de un modelo interno de OpenAI. El 26 de junio de 2026, un sistema experimental de la familia GPT-5.6 Sol estaba realizando un trabajo de programación cuando terminó utilizando fondos de una cartera de criptomonedas que no tenía autorización para emplear. No se trataba de ETH de la red principal, sino de ETH de prueba de Sepolia, una red utilizada por los desarrolladores de Ethereum. El episodio fue descubierto meses después por la compañía, que documentó lo ocurrido en un informe. Y los detalles de cómo llegó hasta aquella cartera son especialmente reveladores.
Todo empezó con una aplicación de criptomonedas. El encargo consistía en actualizar un prototipo de negociación: ajustar el cálculo de operaciones y el funcionamiento de su base de datos, además de sustituir direcciones provisionales por contratos operativos. Para ello, el agente podía desplegar código en Sepolia, una red de Ethereum utilizada para hacer pruebas sin operar con criptomonedas de la red principal. Publicar allí un contrato inteligente, es decir, un programa que se ejecuta en la blockchain, exige pagar comisiones con tokens de prueba. Y OpenAI no había proporcionado ninguna cartera con fondos para hacerlo.

