¡Ojo! Spoilers del final de 'Street Fighter'. Es obvio, pero no está de más.
Reconozco que uno de mis mayores problemas con 'Street Fighter' es el final, que alarga en demasía el cliffhanger, quedándose a media res para una secuela que es posible si la taquilla responde correctamente. Al final, los buenos (Guile, Dhalsim, Chun-Li, Ryu y Ken) van por un lado mientras que los malos (M. Bison, Vega y Cammy) tienen a Akuma en su poder. Y aquí es donde llega el gran giro.
En una secuencia perfectamente animada, el grupo de los villanos se acerca al único luchador de 'Street Fighter II' que hasta ese momento había hecho solo un pequeño cameo al inicio: Sagat. Tras ser humillado por Ryu en su combate anterior, la inclusión del villano en el grupo plantea el nacimiento de los Cuatro Reyes de Shadaloo, los líderes de la organización maligna de la franquicia, aunque cambiando a Balrog por Cammy.
De momento esto es todo lo que sabemos sobre la segunda parte: parece que, salvo desastre absoluto, todo el mundo está dispuesto a hacerla y, de hecho, la película la plantea como una realidad más que como una posibilidad. Lejos de ser un pequeño gancho final al estilo de 'He-man y los Masters del Universo', 'Street Fighter' plantea todo el final de su tercer acto como una historia que continúa a puñetazo limpio. Del interés del público dependerá que la veamos o se quede en Game Over.

