Character Technologies Inc., la compañía detrás de la popular plataforma de interacción con inteligencia artificial Character.ai, solicitó formalmente la protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 en el estado de Delaware, Estados Unidos. El proceso, equivalente a una convocatoria de acreedores, marca una de las caídas más drásticas dentro del boom de la IA generativa.
A pesar de conservar aproximadamente 57,4 millones de dólares en efectivo, la empresa declaró activos y pasivos estimados en el rango de entre 50 y 100 millones de dólares. Según su actual CEO, Colin Adams, la decisión responde a una combinación insostenible de abrumadores costos operativos y de infraestructura tecnológica, sumada a una severa ola de litigios e investigaciones regulatorias.
El frente judicial fue determinante en el colapso. La empresa enfrentó una batería de demandas que la vinculan con daños a la salud mental e incidentes trágicos en menores de edad. Entre los casos más resonantes figura la querella presentada en Florida por la madre de Sewell Setzer III, un adolescente de 14 años que se suicidó tras entablar una relación emocional profunda con un chatbot. Asimismo, estados como Pensilvania demandaron a la startup luego de que uno de sus bots simulara ser un psiquiatra con licencia profesional.

