Esta pequeña película australiana de Charlie Polinger, que escribe y dirige su primer largometraje, se vale de un grupo medianamente creíble de jóvenes chicos y un veterano como Joel Edgerton para describir los grupos adolescentes como una olla a presión a punto de estallar. Un thriller destacable que ya se puede ver en streaming a través de Movistar Plus.

Ben es un preadolescente de doce años que llega al peliagudo y casi hostil ambiente de un equipo juvenil de waterpolo masculino. Marcado por la ansiedad social, se acaba sumando al ostracismo y violencia verbal con un chaval marginado al que se dice que le ha infectado “la plaga”. Al principio un juego de niños, pero poco a poco algo más inquietante y posiblemente real.

El componente del club deportivo, con el toque de competición, exacerba los elementos más perniciosos que pueden darse en la adolescencia. El problema del bullying, la mentalidad de caza al débil, la necesidad de integrarse en una cultura. Todo esto mientras el propio cuerpo está experimentando cambios que pueden volver a uno el diferente.

Polinger lleva todo este ambiente opresivo al terreno del thriller psicológico, usando también el escenario acuático de la piscina para incrementar la sensación de falta de oxígeno y flexibilidad para, primero, ser uno mismo, y luego salir de una cultura tóxica. Tiene una buena capacidad para coquetear con un supuesto fantástico que nunca termina de desnaturalizar el plano realista de la historia.