Si bien nunca tuvimos una pandemia en nuestras vidas, era algo que se venía hablando en noticieros. Si bien nadie puede hacer futurología, hay que evaluar siempre todos los planes y actualizarlos en caso de situaciones así, armar planes secundarios y/o conocer la posibilidad de que se puede llegar a cancelar. ¡Pensar en caso de desastre también!

Al día que llegó, se anunció el comienzo de la cuarentena. Yo, totalmente confiado de que iba a terminar en 2 semanas, vi mi cuenta y me parecía normal gastar todo mi sueldo en los días hasta que termine. Spoiler: la cuarentena se extendió, ella no pudo volver a Buenos Aires y yo era el único con sueldo.

Los desastres pueden pasar. Cómo los encaramos y hacer un análisis en frío es lo más importante.

Estuve pagando un alquiler de Airbnb con mi sueldo de junior, haciendo la universidad. Como los gastos no me daban, tenía que tomar todas las horas extras que podía, y además tomar un segundo trabajo como desarrollador Frontend part-time solo para poder comer. La locura total de no buscar un alquiler permanente, o, al menos, algo más barato, pedir a domicilio, adoptar a un gato callejero (que no me arrepiento en absoluto), pero que llevó inevitablemente a uno de los peores momentos financieros de mi vida, donde literalmente en el día 15 del mes ya no me quedaba ni un solo peso. Tampoco pedí ningún tipo de ayuda a mi familia, básicamente vivía a base de horas extras ya que todo se iba en el alquiler.