Ahora sabemos qué hay detrás de esas interrupciones. PHP, uno de los lenguajes más extendidos de la web, ha tenido que publicar correcciones para dos vulnerabilidades críticas, CVE-2026-109618 y CVE-2026-109619. La recomendación de las autoridades de ciberseguridad es directa: actualizar cuanto antes y, si eso no es posible o las mitigaciones temporales no bastan, considerar dejar el sistema fuera de línea. Esa cautela ya se ha traducido en decisiones concretas en Europa, donde administraciones y otros organismos de Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y Francia han retirado temporalmente webs y servicios públicos de Internet.

PHP trabaja justo en una parte de Internet que normalmente no vemos: el servidor. Cuando abrimos determinadas webs, este lenguaje puede encargarse de generar contenido dinámico, consultar bases de datos o ejecutar parte de la lógica necesaria antes de que la página llegue a nuestro navegador. Esa posición ayuda a entender la dimensión del problema. Según W3Techs, PHP está presente en el 69,3% de las webs cuyo lenguaje del lado del servidor puede identificarse. WordPress, que depende de PHP y alimenta el 39,6% de todas las webs, es quizá el ejemplo más reconocible, aunque las vulnerabilidades no están en WordPress.