Evangeline Lilly supo lo que significa convertirse en una estrella internacional. Fue Kate Austen en Lost, interpretó a Tauriel en la trilogía de El Hobbit y se sumó al universo cinematográfico de Marvel como Hope van Dyne, la Avispa, en la saga de Ant-Man. Sin embargo, después de años de éxitos, decidió alejarse de la actuación y renunciar a una carrera que le había dado reconocimiento, dinero e influencia. Hoy, a los 47 años, la actriz explicó por qué eligió abandonar Hollywood y dedicar su vida a otras prioridades, entre ellas su fe cristiana y el trabajo humanitario.

“Preferiría un puesto más tranquilo. Siempre he odiado ser famosa. Nunca lo he ocultado”, declaró en una entrevista con Christian Broadcasting Network, en la que habló sobre los motivos que la llevaron a tomar una decisión que durante mucho tiempo mantuvo en privado. Para Lilly, la popularidad es una contrapartida inevitable de los beneficios económicos que puede ofrecer la profesión. “Siempre he dicho que la fama es el precio de la riqueza que podés obtener como actor. Es como si eso fuera lo que pagás: la riqueza”, explicó.