Martín Del Río, condenado a prisión perpetua en diciembre de 2024 por el asesinato de sus padres José Enrique Del Río y María Mercedes Alonso, habló por primera vez desde la cárcel reafirmando su inocencia. En una entrevista, el hijo menor manifestó: 'Infiel soy, asesino no'. Sus padres fueron hallados muertos el 25 de agosto de 2022 dentro de su Mercedes-Benz estacionado en el garaje de la casa familiar de Vicente López, en la calle Melo. Según la reconstrucción judicial, el crimen ocurrió la tarde anterior.
Del Río concentró su defensa en los movimientos de su hermano Diego, quien fue querellante en la causa. Afirmó que los registros del country San Diego en Moreno mostraban que Diego había ingresado el domingo previo al crimen y regresó después de que se descubrieran los cuerpos. 'Las pruebas del expediente apuntan a mi hermano', aseguró. Sin embargo, la Cámara de Casación respondió que el sistema de seguridad del country solo registraba al conductor de cada vehículo, por lo que no descartaba que alguien pudiera ingresar sin quedar registrado.
El condenado cuestionó varios aspectos de la investigación: la identificación del 'caminante' en las cámaras de seguridad que lo vincularon al crimen, la preservación de la escena, los testimonios de su expareja y su examante, un ADN femenino encontrado en la manija trasera del auto, y la modificación del horario de muerte. Mencionó una vaina servida que, según su versión, la empleada doméstica extrajo de su delantal al descubrir el crimen.
Respecto al móvil económico que fue central en la acusación, Del Río negó cualquier conflicto patrimonial. Según los fiscales, había administrado bienes de sus padres e ingresado fondos para una operación inmobiliaria vinculada a la mudanza. El condenado respondió: 'Fin económico no había, no existe. Si hubiese querido estafarlos como dice el fiscal, iba a una escribanía, presentaba mi poder y vendía lo que quería'. También rechazó haber defraudado a su padre: 'Mi viejo era mi amigo, mi hermano, mi consejero'.
El jurado popular lo declaró culpable en diciembre de 2024 de homicidio agravado por el vínculo, alevosía, uso de arma de fuego y criminis causa. La Cámara de Casación bonaerense confirmó la sentencia en abril de 2026. Del Río calificó el juicio como 'totalmente injusto' y aseguró que la condena fue 'amañada' y 'mal hecha'. El arma utilizada fue hallada en una caja fuerte de la casa del country y la pericia balística determinó que era una pistola 9 milímetros de la familia.

