Durante años, Carla Bruni encontró en el alcohol y el tabaco una manera de sobrellevar emociones y dolores que le resultaban difíciles de afrontar. Lo que en un principio consideraba un apoyo terminó convirtiéndose en una dependencia de la que, según reconoce, todavía no se siente completamente liberada. A los 58 años, la cantante, modelo y exprimera dama francesa volvió a hablar abiertamente sobre sus adicciones y explicó cómo intenta mantenerse sobria.

Su testimonio forma parte de Merci pour le non (Gracias por el no), el nuevo libro de la cantante y actriz francesa Elisa Tovati, publicado el 21 de octubre por Éditions du Rocher. La obra reúne las experiencias de artistas, deportistas, escritores y otras personalidades que atravesaron momentos difíciles y debieron tomar decisiones que cambiaron sus vidas.

En uno de los fragmentos del libro difundidos por la revista francesa Closer, Bruni reconoció el lugar que llegaron a ocupar ambas sustancias en su vida. “Durante mucho tiempo, mis adicciones al tabaco y al alcohol fueron para mí un verdadero apoyo. Me permitían anestesiar ciertas emociones, ciertos dolores y mantenerme en pie”, confesó.

Sin embargo, con el paso del tiempo, su percepción cambió. Aunque durante años encontró cierto alivio en esos hábitos, hoy reconoce que detrás de esa sensación existía una dependencia mucho más profunda. “Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene un matiz morboso que no se puede ignorar”, reflexionó.