El cruce de una economía local estancada (y al borde de la recesión) con el aumento generalizado y mundial en los costos de componentes de electrónica (por el boom de la IA) está teniendo un impacto directo en el mercado argentino de celulares: 2026 se encamina a cerrar el año con un volumen de ventas similar al de hace 20 años, incluso por debajo de 2020, cuando la pandemia de coronavirus limitó al máximo la producción local.
“La caída prevista para este año en Argentina gira alrededor del 25% según estimaciones de la industria -puntualiza el consultor especializado Enrique Carrier-. Se trata de un mercado blanco que pasará de los 6 millones de unidades en 2025 a un estimado de 4,5 millones en 2026. A esto se le pueden sumar entre 1 y 1,5 millones de unidades ingresadas por el mercado negro.”
Es decir, unos 6 millones de unidades en total, sumando las ventas de los equipos producidos en Tierra del Fuego, los importados por las marcas para su venta local y los que ingresan en forma ilegal al país (que no se refiere a la compra de un celular personal durante un viaje al exterior, sino a un esquema organizado para la venta masiva de unidades que esquivan la Aduana y el pago de impuestos).

