Tones recuerda una época en la que los catálogos en papel como Video Search of Miami eran imprescindibles:
"Los aficionados al cine extraño vivíamos de pagar fortunas para intercambiar con coleccionistas de la otra punta del mundo copias de sexta generación de clásicos del infragore picante o películas de ninjas procedentes de países que el derecho internacional no había reconocido, con el formato hecho trizas y dobladas al tailandés. Claro que nos habría gustado recibir ediciones prístinas de las mayores rarezas, pero si las palabras Video Search of Miami o Psychotronic Encyclopedia te resultan familiares, sabrás que la calidad técnica es secundaria: a veces lo importante es ver la película, no importan las condiciones."
Las películas de culto más oscuras y ocultas, ya sean de Mario Bava, Godzilla, Kung Fu o Hammer Films se podían ver con mucha suerte por la tele muy de vez en cuanto, por lo que a principios de los 90 se crearon auténticos sindicatos internacionales de contrabando que grababan copias de distintos mercados y las enumeraban en catálogos fotocopiados que enviaban por correo, cobrando auténticas fortunas por las copias que vendían de forma ilegal. Sabían que eran piezas imposibles de encontrar en VHS.

