Cuando falta poco más de una semana para la visita del papa León XIV, las tensiones entre el Congreso y la Casa Rosada parecen hacer caso omiso al llamado a la unidad de la Iglesia. El último cortocircuito se produjo este jueves durante la sesión del Senado, cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel acordó con los legisladores de todos los bloques, y en presencia de Patricia Bullrich, cursar una invitación formal desde el recinto para que el sumo pontífice visite el Parlamento, tal como hizo en España, pese a que su agenda ya está cerrada.

Una jugada que no sorprendió demasiado al entorno de Karina Milei, donde fue interpretada como una nueva provocación de la vicepresidenta. “Llegó tarde al cumpleaños, ya está todo organizado”, ironizaron para restarle peso a la maniobra de Villarruel. Con Bullrich, en cambio, no muestran la misma indulgencia. Los pases de factura se multiplican.

Desde la tropa que conduce Martín Menem dirigen sus dardos contra la exministra de Seguridad, que cada vez hace más explícitas sus desmarques de la Casa Rosada, en una actitud que atribuyen a sus aspiraciones electorales.

El principal reproche a la jefa del bloque libertario en el Senado apunta a que no haya logrado contener la avanzada de Villarruel. “Ya hay un evento en el que van a participar los senadores, diputados y gobernadores en el Palacio Libertad y ella lo sabía”, se quejaron.