El fenómeno, conocido como la purga rural, supuso la cancelación de numerosas series que habían sido muy populares durante la década anterior, incluidos algunos de los westerns más emblemáticos de la época. En su lugar, las cadenas apostaron por ficciones urbanas, con otros temas sociales y personajes que conectaban mejor con las generaciones más jóvenes.

A finales de los años sesenta, el Western ya estaba experimentando una transformación tanto en el cine como en la televisión. Mientras películas como 'Grupo salvaje', de Sam Peckinpah, y 'Érase una vez en el Oeste', de Sergio Leone, ofrecían una visión más cruda y ambigua del Oeste americano, y las series televisivas seguían manteniendo una presencia importante en la programación. 'La ley del revólver' seguía siendo un referente, acompañada por otras producciones, pero el éxito de estas ficciones no impidió que las cadenas empezaran a replantearse qué tipo de historias querían ofrecer.