La vida de jueza que Paula Castro imaginaba de adolescente tenía algo de las películas y las novelas policiales que leía de chica. De hecho, “Philadelphia”, el drama judicial con Tom Hanks y Denzel Washington, fue lo que dio el empujón que la llevó primero a estudiar Derecho y, después, a buscar un lugar en Tribunales.

Lo que encontró a los 18 años, cuando ingresó a trabajar en el Poder Judicial, era menos espectacular: expedientes cosidos a mano, gente que esperaba carpetas en una mesa de entradas y un cotidiano muy distinto (y muy distante) a la fantasía del cine y la literatura. Paula empezó como meritoria, recorrió todos los escalafones de la carrera y hoy es jueza de la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y, hace poco menos de un mes, consejera de la Magistratura.

En esta entrevista de Sr. Juez, un ciclo semanal dedicado a explorar las experiencias, pasiones y dilemas que moldean el pensamiento de los jueces más importantes del país, Castro repasa ese recorrido, explica por qué cree que no hace falta un padrinazgo político para llegar a ser juez y analiza los desafíos de un Poder Judicial atravesado por vacantes, demoras, presiones y la necesidad de acercarse a quienes buscan una respuesta en los tribunales.