A casi seis décadas del estreno de El Graduado, Dustin Hoffman decidió contar cómo fue rodar la película que marcó un antes y un después en su carrera. Lejos de haber sido una experiencia idílica, el set del clásico dirigido por Mike Nichols estuvo atravesado por la inseguridad, la tensión con el realizador y algunas situaciones que dejaron consecuencias físicas en el actor. “Fue una experiencia terrible rodar la película que cambió mi vida”, confesó.

Sus recuerdos salieron a la luz en un artículo publicado por The New Yorker, como adelanto de su autobiografía, Look at Me, que llegará a las librerías estadounidenses el próximo 10 de noviembre. Allí, Hoffman reconstruyó cómo vivió aquellos meses de trabajo y reconoció que, pese a que el film lo catapultó a la fama internacional, durante buena parte del rodaje sintió que no estaba a la altura de semejante oportunidad. “Me sentí incómodo de inmediato, indigno”, confesó el intérprete encargado de interpretar a Benjamin Braddock, un joven deportista recién graduado de la universidad perteneciente a una familia acomodada estadounidense.