En el tramo final de los preparativos para la recepción del papa León XIV en la Argentina, el gobernador Axel Kicillof se prepara para un megaevento que ya se monta en Luján, la ciudad de veneración de la Virgen, patrona de nuestro país.
Será una prueba importante para el dirigente peronista, que -sin confirmarlo públicamente- ya se muestra como candidato presidencial para 2027, con el kirchnerismo retobado contra su liderazgo.
Según pudo confirmar LA NACION, Kicillof está remitiendo invitaciones a todos los gobernadores para la misa que dará el Santo Padre en Luján el miércoles que viene a las 10, en la última parada de su gira por el país antes de volar hacia Lima, Perú.
Más allá de que en La Plata juran seguir la orden de la Iglesia de evitar que se politice la gira, la visita del Papa dará a Kicillof una centralidad que quiere aprovechar para mostrar eficacia en la gestión. Será un test en un evento multitudinario que observará el mundo y que tendrá alto impacto en los argentinos, quienes desde hace 40 años no ven a un Sumo Pontífice en el país y que son potenciales electores.

