La profecía —pero sin niños malrolleros—

Este no era otro que Sylvester Stallone que, viendo un futuro de lo más incierto y oscuro por delante tras salir de la Universidad de Miami, decidió venirse a la península para tratar de despejar la mente. Algo que, tal y como narra en su libro de memorias, titulado 'The Steps', pasó por contratar los servicios de una pitonisa que terminó arrojando más luz de la que cabría esperar.

Si había una persona en toda España a la que le vendría bien algo de orientación sobre lo que le deparaba el futuro, esa era yo. Se llamaba Madame Pilar y vivía en una casa vieja y destartalada. Parecía una gitana clásica. Me senté frente a ella. Puso un huevo en un pañuelo y lo rompió. Luego me cogió la mano y empezó a leerme la palma.

Según explica el bueno de Sly, que no pasaba precisamente por su mejor momento, la señora Pilar predijo éxito en sus trabajos dramáticos, que tendría el apoyo de una mujer muy influyente —deducimos que su mánager Jane Oliver— y que ganaría una gran fortuna en el año 1976, cuando 'Rocky' llegó a la gran pantalla. No obstante, lo más importante es que le instó a confiar en su propio criterio a la hora de tomar decisiones.