Y en ella se cuenta la historia de dos matrimonios que se enfrentan a sus propias contradicciones. Esto sirve como punto de partida para explorar las frustraciones personales, las expectativas que no se cumplen y las dificultades de mantener una relación. Sin embargo, Wilde ha querido llevar el relato a su propio terreno, con una adaptación que fue tomando forma durante los ensayos y el rodaje, hasta desembocar en un desenlace muy distinto al de la versión española.

"Pensé que cualquier historia que haya sido adaptada por diferentes culturas de esta manera debe tener una raíz universal, y resulta que las relaciones son difíciles en todos los idiomas", dijo Wilde durante su participación en el podcast Filmmaker Toolkit de Indiewire. La directora también explicó que le interesaba construir una versión que conectara con el público angloparlante y, al mismo tiempo, reflejara la personalidad de los actores que daban vida a los protagonistas. Para ello, el reparto participó en un proceso de talleres e improvisación que permitió desarrollar los personajes más allá de lo que estaba escrito inicialmente en el guion.