Un agente de IA que navega por ti lee todo lo que aparece en la pantalla, y no siempre sabe distinguir tus órdenes de las que alguien ha escondido en una web. Ese fallo tiene nombre, inyección de instrucciones (prompt injection), y las propias empresas que venden estos agentes reconocen que no está resuelto. Esta guía es para quien ya usa, o piensa usar, una extensión o un modo agente que hace clic, rellena formularios y compra. Al terminar sabrás qué permisos estás concediendo, cómo funciona el ataque y qué hábitos reducen el daño si ocurre.
Es un ataque en el que alguien mete órdenes maliciosas dentro del contenido que el agente procesa: una web, un correo, un documento o incluso una imagen. OpenAI lo define así en su análisis sobre cómo blindar su navegador contra este ataque: «un ataque de inyección de instrucciones apunta a los agentes de IA incrustando instrucciones maliciosas en el contenido que el agente procesa». Su ejemplo: un correo trampa que ordena al agente enviar una carta de dimisión al consejero delegado del usuario.

