Sonic iba rápido, la Mega Drive no. El hardware de la máquina no estaba mal para la época, pero tenía ciertas limitaciones. El obstáculo estaba, principalmente, en el procesador: el Motorola 68000 que montaba, a 7,67 MHz, era un chip bastante apto, pero carecía de un componente especializado en cálculos matemáticos complejos. Sus 64 KB de memoria RAM tampoco ayudaban (con otros 64 KB dedicados a vídeo).

Dado que Mega Drive necesitaba un Sonic a la altura para vender la máquina, en Sega le encargaron el proyecto a Yuji Naka, cocreador de la saga. Según explicaba en este vídeo con motivo del vigésimo aniversario de Sonic, Yuji tenía claro que los programadores no podían renunciar a la velocidad.

Naka lo explicaba así al recordar el origen del proyecto:

"Me gustan las cosas rápidas y pensé que sería interesante crear un juego en el que, cuanto más hábil te volvieras, menos tiempo necesitaras para completar un nivel".