Un chatbot te responde con aplomo: «Según un estudio publicado en The Lancet en 2021…», «como establece el artículo 14 de la Ley…», «en palabras de Einstein…». Suena impecable. A veces es verdad y a veces es una referencia que nunca ha existido, con autores, título y página incluidos.
Para quién es esta guía: para cualquiera que use ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot para documentarse, estudiar o trabajar y no quiera citar algo inventado. Lo que vas a sacar: un método de cuatro comprobaciones, una por tipo de fuente, que se hace en pocos minutos con herramientas gratuitas.
El problema no es raro ni exclusivo de estudiantes
Ya está dentro de los tribunales y de las revistas científicas. La Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias impuso en 2026 una multa de 840 euros a un abogado por un recurso con «al menos 25 sentencias» inexistentes o ajenas al caso, según la nota del Consejo General del Poder Judicial. Las citas aparecían «entrecomilladas, resaltadas en negrita y cursiva» y atribuidas al Tribunal Supremo y al Constitucional. La misma nota recuerda que en febrero la Sala había multado con 420 euros a otro letrado por citar hasta 48 sentencias falsas sugeridas por inteligencia artificial.

