La oposición sueña con una ciudadanía en estado de desesperanza que vote contra Milei el año que viene. A los ojos de la oposición pero-kirchnerista y la izquierda más dura, el caos que se desató en la Marcha Federal Universitaria conectó esa calle movilizada local con las movilizaciones en Europa de este fin de semana como síntoma de un cambio inminente que está por venir. El fin de la era de la “crueldad” del ajuste, según su mirada.

Del otro lado, el Gobierno pelea con el cuchillo entre los dientes por sostener un relato de logros, aunque por ahora sean módicos, sobre todo, en cuanto a impacto en la actividad, el consumo y el salario. Las movilizaciones que se viven en las calles de Europa también alientan las certezas oficialistas, pero en sentido contrario: la crisis palpable en las principales capitales europeas como prueba del fracaso del Estado de Bienestar ya no solo kirchnerista, sino europeo y global. La Europa en llamas es la versión global de la caída del “anticristo” en el sentido de Luis Caputo cuando dijo: “El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el Anticristo”.

Un Estado de Bienestar deficitario e hiperregulador con efectos colaterales insostenibles, que en Europa, ahora, viviría su final, según la narrativa libertaria, y en la Argentina, ya lo vivió: Milei lo hizo.