Los bisontes siempre han estado estrechamente relacionados con zonas del planeta como Norteamérica y, en concreto, Estados Unidos. No obstante, su presencia en ciertos lugares concretos se vuelve más necesaria aún y, por ello, hace más de 30 años que se apostó por restaurar uno de los ecosistemas más amenazados de la Tierra gracias a estos mamíferos y la ayuda de unos ganaderos.