El estreno en Nueva York, con colas bajo la nieve para conseguir una entrada, fue el momento en el que el productor, Al Ruddy, respiró. Posteriormente los premios de la Academia de Hollywood refrendaron con su reconocimiento la historia de la familia Corleone, relanzando la película a salas.
Luego, una millonaria oferta para su primer pase en televisión abría el camino para el modelo de ventanas de explotación que ahora está en entredicho. "La película que salvó a Hollywood", la llamaron algunos.
Sin embargo, estuvo a punto de convertirse en uno de los mayores fiascos jamás rodados. No por los costes extra: aunque pensada inicialmente para ser un proyecto de bajo presupuesto Francis Ford Coppola necesitó que le concedieran más dinero de partida y durante el rodaje, por problemas como la semana de lluvias que retrasó el rodaje de la escena de la boda.
Tampoco por las amenazas de la Liga de derechos civiles Italoamericanos, que pretendía cancelar la producción, idea que abandonaron tras confirmarse que la productora contrataría miembros de dicha organización o que la palabra "mafia" no se utilizaría en ella.

