Parte de ese secreto reside en su sistema de hibridación enchufable. En nuestras pruebas, el Omoda 7 SHS nos ofreció todas las bondades de este tipo de tecnología: mucha autonomía eléctrica para el día a día (con el consiguiente consumo ridículo en el entorno urbano) y un motor de combustión con un gasto en gasolina contenido. Y es que su autonomía eléctrica en el entorno urbano y perirubano se extendió hasta los 90 km, actuando como híbrido en carretera abierta, el coche se movió en unos 5 l/100 kilómetros y tardamos unos 200 kilómetros en descargar por completo su batería. A partir de aquí, el consumo se mantuvo en unos 7 l/100 km.
Son datos ya de por sí buenos pero que destacan, sobre todo, porque el confort de marcha es muy agradable en la inmensa mayoría de las situaciones. Un resultado que se consigue porque el coche, como muchísimos híbridos chinos, prioriza el esquema de híbrido en serie. Pero no sólo por eso.
El Grupo Chery, dueños de Omoda y Jaecco, cuenta con una tecnología propia. Es lo que llaman SHS (Super Hybrid System), las siglas que esconden el funcionamiento del sistema y sus ventajas.
Cuando hablamos de las ventajas del sistema SHS de Omoda, no sólo hablamos del consumo. Una de las cosas más llamativas que se sienten al ponerte al volante de un coche que monta un sistema de este tipo es que parece funcionar como un coche eléctrico. Pero en realidad esto no es más que un trampantojo.

