El secreto militar que el gobierno argentino impuso a los trámites para la compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas se da en momentos en que se encaran negociaciones con Francia por la adquisición de submarinos, además de las conversaciones con Estados Unidos por el sistema de armas que portarán los aviones caza F-16 y la actualización del sistema de defensa antiaérea, con nuevos radares y drones.
Así lo pudo saber LA NACION de fuentes castrenses, en medio de la estricta reserva que se maneja en el Ministerio de Defensa.
La tensión por Malvinas y el avance del proyecto Sea Lion, de exploración petrolera, lanzado por el Reino Unido en el Atlántico Sur, imponen condiciones de reserva y confidencialidad para las compras estratégicas de material bélico, afirman fuentes militares.
En ese contexto, el decreto 1205/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, impone estrictas reservas para las negociaciones destinadas a mejorar el equipamiento de las Fuerzas Armadas, mediante compras que podrían llegar a 500 millones de dólares.

