La película tuvo cierto éxito, y Columbia, la productora, vio un filón: convertir a su héroe en un personaje que volviera una y otra vez a las andadas. En 1945 estrenó ‘The return of the Durango Kid’, donde Starrett interpretaba al mismo héroe, pero con otra identidad civil. Y la cosa no quedó ahí, porque ese mismo año Durango Kid salió en otras 8 secuelas más, volviendo continuamente a los cines durante el siguiente lustro y pico.
No es un decir: Durango Kid tuvo un total de 65 secuelas hasta 1952: en tan solo 8 años, el cine se llenó de Starrett por todos los lados. Bien es cierto que el público fue bajando y desde 1949 se empezó a economizar en sus westerns, mezclando escenas nuevas con otras antiguas de películas anteriores de la saga. Había tantas y eran tan parecidas entre sí que, total, ¿quién se iba a dar cuenta?
Por ejemplo, en la última película del héroe, ‘The kid from Broken Gun’, el guionista creó una historia de juicios para que las escenas de acción, sacadas de otras películas de Durango Kid (‘The fighting frontiersman’ y ‘West of Sonora’) pudieran verse como flashbacks.
Ojalá este fuera el mayor error con el que llevarse las manos a la cabeza: como por aquel entonces el canon no le importaba a nadie, nuestro héroe fue cambiando de nombre casi en cada película, pasando de llamarse Bill Blayden a ser Steve Buckner, Kip Allen, Jeff Waring o Steve Godfrey, según le apeteciera al guionista.

