Mientras en Madrid Javier Milei se obsesionaba por desmentir las versiones sobre un desplante del líder de Vox, Santiago Abascal; mientras los encargados de la cuenta oficial de la Presidencia se ocupaban de subir, con la mejor calidad posible (lo postearon dos veces), el registro de su videollamada con el ultraderechista español; mientras el canciller Pablo Quirno, desde allá, chicaneaba a periodistas en redes para que nada empañara el viaje del jefe de Estado como profeta ultraliberal; acá, en Buenos Aires, la cúpula del Gobierno resignaba algunas banderas de su batalla cultural doméstica.
En Diputados, La Libertad Avanza (LLA) anoche dejó que la oposición interviniera con cambios el dictamen de Discapacidad dando origen a un proyecto de amplio consenso, muy semejante a la Emergencia que alguna vez Milei vetó. El oficialismo dirá que ganó la jornada porque se votó un dictamen de su autoría. Pero todos notaron que las concesiones fueron tales que la iniciativa cosechó los votos del peronismo. Desde los catamarqueños hasta Máximo Kirchner.
Fue evidente que se votó un proyecto a contramano de lo que quería el Ministerio de Economía, nada más y nada menos que por su costo fiscal. No solo eso: un rato antes, el oficialismo y la oposición votaron juntos la reposición de la Ley de Tierras que pone topes a la extranjerización, algo que meses atrás parecía impensado.

