Hecha con un presupuesto de 44 millones de dólares, 'Clayface' llega con el principal aliciente de sumergirse en el cine de terror para contarnos la historia de origen de un villano de Batman no especialmente conocido por el público. Obviamente, los que se acerquen a verla sin saberlo pronto atarán cabos al descubrir que la historia transcurre en Gotham, pero tampoco esperéis mucho más que eso aquí.

Dos vertientes que no fluyen como deberían

De hecho, esa (relativa) indefinición a la hora de situarse como una pieza importante de esta nueva DC es un problema bastante sintomático de todo lo que impide que 'Clayface' sea una película realmente imprescindible. Y es que la mezcla entre cine de gánsteres y película de body horror no fluye como debería, llevando a que nunca termine de dar con el tono perfecto para aprovechar a fondo sus innegables virtudes.

Lo que cuenta 'Clayface' tiene poco de novedoso en su raíz, ya que es otra vez la historia de alguien agraviado por unos criminales al que la ley decepciona, por lo que acaba decidiendo vengarse por su cuenta. Ahí la nueva película de James Watkins se siente un tanto convencional, porque además tampoco aprovecha las particularidades de Gotham para convertirlo en algo realmente distintivo. Hasta el gran villano es otro mafioso más con escasa o ninguna personalidad.