Canadá produce más de tres cuartas partes del sirope del mundo y nueve de cada 10 de esos litros salen de Quebec. De hecho, allí, las 8.400 empresas del sector funcionan como un cártel que reparte la producción y vende de forma conjunta. Esa reserva estratégica es el "enlace" del aceite de oliva: el mecanismo de reserva que ayuda a controlar el precio.
Eso es lo que se ha quedado a cero. Y, paradójicamente, ha sido por un éxito.
La OPEP del sirope. El mecanismo es sencillo: lo que no se vende un año, se pasteuriza y se almacena. Lo pagan con una cuota propia los mismos fabricantes. La reserva se creó en el año 2000 porque la cosecha de sirope depende, como todo, de ciertas condiciones climáticas. La posibilidad de que algún año no hubiera suficiente sirope para todos estaba ahí.
Ocurrió, de hecho, en 2008. Y, en 2012, se descubrió un estrambótico robo de unos 10.000 barriles en el almacén de Saint-Louis-de-Blandford. Pero esa es otra historia (que tiene serie y todo).

