El primer caso se ha tratado de un paciente que ingresó gravemente enfermo y que finalmente falleció en un hospital de Lyon sin que se haya podido hacer mucho por su vida. Y aunque la ECDC mantiene abierta la investigación para confirmar si el virus fue la causa directa de la muerte o un factor que contribuyó a esta, este hito clínico obliga a cambiar nuestro pensamiento sobre un virus que pensábamos que no nos podía infectar.
El salto a los humanos. Según el comunicado conjunto emitido este mismo jueves por parte de los Ministerios de Agricultura y Sanidad de Francia, la principal hipótesis sobre la transmisión apunta a la picadura de un jején del género Culicoides. Este pequeño insecto hematófago fue muy activo en el este de Francia durante la primavera y el verano de este año, periodo en el que el virus circuló de forma intensa entre animales, con casos esporádicos detectados en pequeños rumiantes y caballos.
Pero de momento el ECDC recalca que aún se desconoce qué especie concreta de Culicoides es la responsable exacta de la transmisión en este caso humano, pero las autoridades europeas ya están pidiendo que se activen planes de preparación urgentes para controlar a estos vectores.

