Si nos ceñimos al problema que ha desencadenado PHP, OpenAI, Google y otros laboratorios de IA están utilizando sus modelos más avanzados para identificar las vulnerabilidades de este lenguaje, desarrollar pruebas de explotación y validar las correcciones que están proponiendo los ingenieros. Es evidente que la IA es una herramienta muy poderosa tanto a la hora de encontrar fallos como de corregirlos, pero lo que está sucediendo pone encima de la mesa algo que adquirió mucha relevancia cuando Anthropic lanzó Mythos Preview, a principios de abril.
Los sistemas operativos, los navegadores y el software que utilizan los servidores sobre los que se erige internet tienen muchísimas vulnerabilidades. Algunas de ellas, como las que afectan a PHP, son de carácter estructural, por lo que es urgente identificarlas y corregirlas antes de que personas malintencionadas puedan usarlas. La IA es un escudo de defensa frente a este problema, pero también puede ser usada por los malhechores para llevar a cabo ataques debido a que tiene la capacidad de reducir drásticamente el tiempo y los conocimientos necesarios para transformar una vulnerabilidad conocida en un ataque exitoso.
La crisis de PHP es una de las más graves a las que nos podemos enfrentar

