La IA nos está ayudando a encontrar vulnerabilidades que habían pasado inadvertidas durante años, pero identificarlas no es suficiente; también es imprescindible corregirlas, y hacerlo en una infraestructura tan grande y heterogénea como es internet no es fácil. Lo que acaba de pasar con PHP puede ayudarnos a entender con precisión a qué nos enfrentamos. Este lenguaje fue concebido para desarrollar aplicaciones web, y es importante porque tiene un rol central en el ecosistema de aplicaciones y servicios que lo utilizan como parte de su infraestructura.
Que un sistema funcione correctamente durante muchos años no nos garantiza que no tenga defectos y que sea seguro. Los programadores que escriben su código a menudo se ven obligados a preservar la compatibilidad con las aplicaciones, las bibliotecas, y también con aquellas extensiones que dependen de su comportamiento. Corregir un fallo en un componente del código con frecuencia obliga a modificar otras partes del código, lo que puede desencadenar errores en aplicaciones que llevan mucho tiempo funcionando. Es un escenario complicado, es verdad, pero ahora tenemos una herramienta esencial para resolver este problema: la IA.
El mantenimiento del software antiguo es un problema estructural

