En este caso no era un nuevo capítulo LaLiga contra Cloudflare, sino de algo mucho más serio en el marco de la ciberseguridad y que demuestra cómo la IA, en este caso, puede ser una gran aliada para encontrar antes que nadie errores críticos en el software.

En corto. Este pasado 21 de octubre a medio día saltaron las alarmas. La comunidad PHP publicó una serie de versiones que corregían dos vulnerabilidades (CVE-2026-109618 y CVE-2026-109619) que permitían que un atacante pudiera ejecutar código en un servidor sin tener que iniciar sesión. Cuando un actor no malicioso encuentra vulnerabilidades así, los organismos de ciberseguridad lanzan un aviso con una recomendación directa: actuar cuanto antes y considerar dejar los sistemas fuera de linea.

¿Por qué? Pues porque las vulnerabilidades afectaban a cómo PHP maneja ciertos errores de memoria durante las peticiones de servicio de las webs, existiendo la posibilidad de que el servidor quede en un estado inseguro y, por tanto, el atacante puede aprovechar el comportamiento para ejecutar código de forma remota. Ese atacante tiene, directamente, las llaves de los servidores que alimentan a más de medio Internet.