El estado general de un paciente es uno de los factores más críticos a la hora de que un equipo decida el tipo de tratamiento, puesto que no es lo mismo hablar de una persona muy mayor y frágil que de un chico joven y entrenado. Aquí la evaluación dependía del ojo clínico del especialista, pero ahora se está trabajando en una IA para poder leer con una precisión asombrosa nuestra cara para sacar un perfil.

Este sistema se ha bautizado como FAHR-Face y a priori busca predecir el riesgo de mortalidad y estimar la edad biológica de pacientes con cáncer basándose únicamente en fotografías faciales.

El trabajo. Para lograr que una máquina entienda los estragos de la enfermedad en el rostro humano, los científicos no empezaron desde cero. Aquí el modelo base fue entrenado utilizando más de 40 millones de fotografías de cara, y a partir de aquí la IA se dividió para entrenarse con 34.363 fotografías de pacientes oncológicos para tener dos modelos:

La revisión. Para comprobar que el sistema realmente funcionaba y no estaba simplemente memorizando los datos de su hospital de origen, el modelo se sometió a una validación independiente en una cohorte distinta con cerca de 5.000 pacientes. Además, los investigadores se aseguraron de que la IA fuera robusta y no se dejara engañar por variables como el maquillaje, la iluminación, la pose o incluso la cirugía estética que se hubiera practicado.